Estafa de las Falsas Ofertas de Empleo, En Qué Consiste y Cómo Evitarla

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¿Has sido víctima de una oferta laboral fraudulenta? ¿La escasez de empleo te llevó a confiar en lo que parecía ser un buen trabajo? ¿Alguna vez te han pedido pagar para conseguir un empleo? ¡Estás en el sitio correcto!

Las falsas ofertas de empleo circulan con comodidad por la red, impulsadas por ciberdelincuentes que detectan un foco de debilidad en la precariedad laboral.

¡No podemos seguir dejándonos engañar! Internet es un campo de cultivo para todo tipo de estafas, pero, probablemente, aquellas de trabajos ficticios sean unas de las más difíciles de detectar por ser una minoría entre las convencionales bolsas de empleo.

No obstante, hay muchas pistas que te pueden indicar si la oferta laboral que tienes entre manos es real o, en su defecto, puede ser un fraude. ¡Nosotros te las explicamos todas!

Anteriormente, el correo electrónico era la fuente de comunicación principal de los estafadores, lo cual hacía que los fraudes de empleo fueran más evidentes e inverosímiles.

Pero con el auge de las redes sociales y la posibilidad de anunciarse en cualquier plataforma simulando un diseño real y atractivo, la cantidad de fake jobs ha incrementado de manera exponencial.

Organizaciones como FACUA llevan advirtiendo desde hace tiempo de que estas falsas ofertas de trabajo aprovechan la vulnerabilidad, la necesidad, y, en muchos casos, la desesperación que sufren las personas desempleadas para tramar una extorsión económica u obtener información financiera o personal del candidato, que posteriormente será revendida a un tercero. Sigue leyendo y conocerás todas las claves para no caer en las redes de un estafador.

En qué consisten y qué repercusión tienen las estafas de ofertas laborales

Las falsas ofertas laborales son fraudes entendidos como una práctica ilegal y perseguidos por el Ministerio de Empleo. En ellos, los ciberdelincuentes utilizan la ingeniería social (técnicas de manipulación encubierta y engaño) para hacerse pasar por recruiters o cazatalentos y ofrecer ficticias vacantes laborales a cambio del pago de unos supuestos “gastos de gestión”.

Del mismo modo, los atacantes utilizan este método para obtener aquella información personal y financiera del “candidato” que pueda ser vendida a un tercero para su posterior extorsión.

La crisis económica provocó una preocupante escasez de ofertas de empleo, que se tradujo en un suculento espacio para el auge de las estafas laborales, especialmente en el entorno online.

El aumento de este tipo de fraudes obligó al Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe) a alertar en 2017 de que 1 de cada 4 fraudes en Internet procedía de falsas ofertas laborales. Y aunque podría pensarse que la recuperación económica y la mejora de la situación laboral podría acabar con estas prácticas, desgraciadamente, esto no ha sido así.

Incibe volvió a alertar hace unos meses sobre una nueva campaña de falsas ofertas de empleo en Internet.

Las cifras no dejan lugar a duda sobre la desinformación existente respecto a este tipo de engaños. Un 20,2% de los desempleados españoles reconocen haber sido partícipes de una oferta laboral fraudulenta, en la que se les ha solicitado el pago de una cantidad de dinero para entrar en un proceso de selección o incluso para conseguir trabajo, según un estudio elaborado por el Grupo Adecco. Sin embargo, existe un principio claro e infranqueable al respecto: “en ningún caso una oferta de trabajo puede exigir el abono de dinero, por lo que se trata de un fraude cuyo fin es obtener ingresos a costa de la necesidad de los desempleados”, advierten desde la consultora en un comunicado. Sin embargo, y ante la difícil situación en la que se encuentran muchas personas, un 12,4% de los parados reconoce haber pagado o estar dispuesto a hacerlo por conseguir un empleo.

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El objetivo de los ciberdelincuentes

Curiosidad, reto, ira, venganza, desprecio, lascivia y lucro, por este orden. Éstas son las motivaciones que llevan a cualquier persona a convertirse en un ciberdelincuente. Es decir, a cometer un delito tipificado en la mayoría de los códigos penales de los países europeos utilizando para ello las tecnologías de la información y comunicación (TIC) en un sentido amplio. Aunque, si enfocamos la figura del ciberdelincuente al estafador que actúa por medio de falsas ofertas laborales, encontramos el reflejo de alguien que, sin consideración alguna, juega con la desesperación y desaliento de los más desfavorecidos, con dos objetivos principales y muy sencillos. ¿Sabrías decirnos cuales son?

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Tener acceso a información personal y datos confidenciales

Saber cuál es tu DNI o correo electrónico, dónde se ubica tu domicilio privado, qué contraseñas utilizas, en qué has trabajado anteriormente, cuáles son tus datos bancarios o cuál es tu número de móvil son algunos de los incentivos de los estafadores para llevar a cabo esta práctica ilegal. A día de hoy, y en determinados contextos, la información cotiza incluso más que el dinero. Es un recurso muy valorado por los ciberdelincuentes ya que a partir de ella, y teniendo los conocimientos pertinentes, podrían continuar con cualquier otro tipo de estafa. Además, los datos personales también pueden ser vendidos a terceras organizaciones sin escrúpulos que los usarán para otro tipo de acciones fraudulentas.

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Obtener un beneficio económico inmediato

El dinero, el maldito dinero. El mismo que unas veces nos soluciona la vida y otras, sin ni siquiera tener culpa de ello, nos la arruina. Quizá el dinero en sí mismo ni siquiera sea el problema. Quizá lo verdaderamente peligroso es que sigan existiendo “seres” (por llamarlo de alguna forma) que, en lugar de actuar por méritos de los que sentirse orgulloso, viven a costa del sufrimiento ajeno. De esto tratan la mayoría de las estafas, de mentir, engañar y someter a alguien a cambio de un dinero que nunca debería llegar a las manos equivocadas. Se trata del objetivo de gran parte de ofertas de trabajo fraudulentas, ya sea por ingresos directos como el envío de dinero por plataformas como Western Union o indirectos como las llamadas a números de tarificación especial.

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Cómo reconocer una falsa oferta de trabajo

Siendo realistas, uno no recibe ofertas de empleo fraudulentas todos los días; ni tampoco es recomendable vivir con la angustia e intranquilidad que provoca el pensar que puedes ser estafado en cualquier momento y contexto. Lo que nosotros tenemos claro es que la información es poder, y por ello, cuanto antes interioricemos una situación social como esta que nos ocupa, menos vulnerables seremos. Pongamos que un día cualquiera enciendes tu portátil o smartphone y encuentras cualquiera de los titulares que te mostramos a continuación, ¿sabrías detectar en un abrir y cerrar de ojos que se trata de una estafa de empleo?

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“Su dinero aquí y ahora, rápido y sencillo”

Puedes darte por afortunado si nunca has recibido una comunicación que pretendía llamar tu atención con expresiones como “trabajo instantáneo” o “gana mucho dinero en muy poco tiempo“. Se trata de una de las formas más sencillas y extendidas de estafa laboral, por la cual se realiza una campaña de envíos masivos dirigida a todo tipo de usuarios. En este caso, los desempleados no son el único foco de atención de los ciberatacantes, pues mediante este tipo de estafa se busca satisfacer la insaciable necesidad de conseguir dinero cómoda e instantáneamente. Es decir, cualquier persona, incluso alguien en situación de empleo, podría caer en la trampa. El objetivo de esta falsa oferta de trabajo no es otro que recopilar información personal de los supuestos demandantes de empleo.

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“Llame a este número para recibir más información”

¿Recuerdas cuando evitábamos llamar a aquellos números cuyo prefijo fuera 902? Pues incluso sin serlo, existen números de teléfono cuyos servidores cobran cantidades indigeribles de dinero por cada minuto de conexión. Otra estafa recurrente. Algunos anuncios animan a los desempleados a encontrar trabajo llamando a un teléfono de tarificación adicional para que soliciten información sobre el proceso de selección. Pero, efectivamente, ni están llamado a un departamento de Recursos Humanos, ni el número corresponde a una oferta laboral, ni tampoco se encuentran en un proceso de selección. El objetivo es tratar de mantener a las víctimas al teléfono el mayor tiempo posible.

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“Envíe un SMS al XXXX para formar parte del proceso de selección”

¿De verdad crees que un reclutador laboral iba a contactar contigo vía SMS en pleno Siglo XXI? La respuesta es no. Un reclutador, no lo haría, pues los procesos de selección de hoy en día requieren de una mayor cercanía y un canal de contacto que predique la inmediatez y la comodidad. Como te decíamos, un reclutador tiene mejores formas de difundir una oferta de trabajo (banners en redes sociales, anuncios en diarios o revistas, comunicaciones por LinkedIn etc). Por el contrario, un estafador sí podría ser proclive a este método. Pese a ser una modalidad en decadencia, sigue copando una parte importante de las ofertas fraudulentas. Piden al candidato que envíe uno o varios SMS, que nunca serán respondidos, y por los cuales se cobra a cuenta del receptor y ateniéndose a una tarificación extraordinaria a la contratada.

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“Su candidatura será estimada una vez recibamos el dinero en concepto de gastos administrativos”

¿Dónde se ha visto que un reclutador solicite dinero a sus potenciales empleados? ¿Es una broma? Lo máximo que podrías llegar a desembolsar como trabajador, en una empresa, es una aportación para el regalo de cumpleaños de tu compañera de despacho. Ni más, ni menos. Si una empresa te solicita dinero bajo cualquier excusa, estarás casi con total seguridad ante un fraude. Generalmente se hace alegando gastos de gestión o en concepto de material de estudio que posteriormente serían devueltos, lo cual no es cierto. Una empresa de verdad nunca solicitará dinero para trabajar con ellos.

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“Usted podertrabajar 2-3 oras dia ganar moito dinero en compania”

En primer lugar, te pedimos disculpas. Sí, efectivamente, duelen los ojos al leer una redacción tan pésimamente escrita y cohesionada, así como con faltas ortográficas, gramaticales y de acentuación tan graves. ¡No te fíes! Si tu entrevistador te recibiera vestido con un chándal lleno de manchas de tomate, con los zapatos agujereados y mal aliento, probablemente te darías media vuelta y te iría. En consonancia, recibir una comunicación con tan poco valor, tampoco debería darte mucho a pensar. Si una oferta no está bien redactada, la descripción de la misma es vaga o tiene bastantes faltas de ortografía lo más probable es que sea fraudulenta. Un empresario siempre redactará una oferta detallada y descriptiva y muy clara, evitando errores gramaticales, y con un estilo corporativo que se identifique con la empresa, de tal manera que únicamente se suscriban aquellos cuyo perfil se ajuste lo máximo posible.

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“Renueve su formación y encuentre empleo en un abrir y cerrar de ojos”

Cualquier persona en situación de desempleo ha podido llegar a plantearse que, si no encontraba trabajo, quizá podría ser por necesitar un cierto reciclaje profesional. Entonces, comienzas a preguntar en los centros de información, y a recopilar información a través de la web. Encuentras distintas opciones, pero cada cual, con un precio más desorbitado que el anterior. ¿Cómo ibas a pagarlo? Pero, un día …¡tachán! Recibes un email o encuentras una oferta en la que se te ofrece la posibilidad de inscribirte en un programa formativo online por un precio inferior a los valorados hasta la fecha. Es frecuente que se inste a los desempleados a desembolsar un dinero (normalmente el 60% de la cuantía final, para que sea más verosímil) para un curso que nunca tendrá lugar, y para conseguir un puesto de trabajo que tampoco verán llegar a este efecto.

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“Yo gano, tú ganas, él gana, y el otro, y el otro, y el otro…”

Probablemente hayas escuchado hablar de la famosa estafa piramidal, consistente en divulgar una aparente rentabilidad económica, ofrecer altos retornos en poco tiempo, utilizar parte del dinero de los nuevos inversores para pagar a los antiguos y dar apariencia de que el negocio funciona. Hace tiempo que esta fue versionada utilizando el correo electrónico para la divulgación de una oferta de empleo fraudulenta. Normalmente, se trata de ’empleos’ en los que se puede trabajar desde casa realizando operaciones bancarias, “de forma cómoda y con altos beneficios para el empleado”. En realidad, es una forma de blanquear dinero por parte del empleado, a quien siempre se le exige disponer de una cuenta bancaria o abrir una. El trabajo en sí consiste en recibir transferencias en esa cuenta y después reenviarlas al extranjero.

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“Adquiera usted mismo el material y trabaje desde casa”

Llevamos la estafa de las falsas ofertas de empleo a un nivel superior. Sí, los estafadores, a veces, también se esfuerzan. ¡Pero tú siempre serás más listo que ellos! Después de haber completado el supuesto proceso de selección (se han tomado el tiempo y la molestia de organizar una serie de pruebas ficticias online), la “empresa” te solicita que adquieras los materiales necesarios para el trabajo con los que poder llevarlo a cabo desde tu propia casa. Con esto, habrán conseguido lo siguiente: en primer lugar, atraerte con una oferta de trabajo tan atractiva como es el hecho de poder trabajar desde casa; en segundo lugar, hacerte pasar por distintas “etapas interrogatorio” en las que les has proporcionado toda la información referente a tu vida por la que cualquier compañía de Big Data pagaría; y en tercer lugar, porque, al tenerte entretenido “trabajando de tu casa” retrasarán tu desconfianza y posible denuncia.

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“Trabaje en un hotel de Londrés por 3.000€/mes y Pensión Completa”

Una de las tradicionalmente más extendidas tendencias a las que lleva el desempleo es a querer abandonar el país que no te está dando ninguna oportunidad. Hasta ahí, todos de acuerdo. Pero no perdamos la cabeza: una cosa es irse a buscarse la vida, y otra cosa es irse engañado. Por tanto, es necesario abrir bien los ojos y mirar más allá de “las ganas de volar” cuando recibes una oferta laboral en el extranjero. Esta suele ser muy tentadora económicamente y, por lo general, sin necesidad de experiencia previa. Ante ofertas de este tipo siempre es conveniente hacer una búsqueda por Internet para verificar tanto la existencia de la empresa como de la oferta, y así poder contactar directamente por medio un teléfono o email de su página web oficial.

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“No aparece en ningún lado, es como si se la hubiese tragado la tierra”

Recibes una oferta laboral después de meses y meses sin trabajar. “¡Anda, qué bien, qué suerte tengo!” Comienzas a leer la descripción. “¡Oye, pues tiene muy buena pinta!” Estás a punto de contestar y/o hacer lo que te piden. Echa el freno macareno. ¿Te has parado a introducir el nombre de la empresa y la denominación del puesto de trabajo en Google? Lo haces, y no encuentras absolutamente nada al respecto. Pues bien, cuando accedes a una oferta de trabajo siempre es recomendable informarse sobre la empresa, el puesto, la localización, las reviews etc, y para ello, la mejor herramienta es Internet. Si después de haber “googleado” no detectas ningún indicio sobre la existencia de la empresa, y no hay referencias o estas son muy limitadas, lo más probable es que sea un fraude.

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Cómo detectar una oferta laboral fraudulenta

Los obstáculos son parte del camino que te llevará hasta la meta. Y si por algo se caracterizan los obstáculos es por ser fácilmente superables con un poco de astucia y perspicacia. A estás alturas, estamos seguros de que ya no hay quien “te la cuele”, pero por si aún te quedara alguna duda sobre cuáles son los puntos claves con los que deben saltarte las alarmas al recibir una oferta de trabajo, a continuación te resumimos los “Must-Have” de la mayoría de las estafas laborales. No permitas que te engañen.

  • Recibes un comunicado, de forma inesperada, por algún medio electrónico.
  • El origen del mensaje no es la propia empresa ni alguna dedicada al empleo en la que te hayas registrado.
  • Solicitan algún tipo de adelanto de dinero por cualquier razón.
  • Solicitan datos bancarios o los datos de la tarjeta de crédito.
  • Te obligan a llamar a números de tarificación especial.
  • Utilizan cuentas de correo electrónico genéricas como @gmail, @hotmail, @outlook, etc, en lugar de un e-mail corporativo.
  • La oferta permanece publicada durante mucho tiempo (en los casos de portales de empleo falsos).
  • Ofrecen sueldos por encima de la media en empleos de cotización general inferior.
  • Los horarios son extremadamente flexibles.
  • Observas que a penas tiene contactos vinculados en sus redes sociales o profesionales.
  • Observas que ni siquiera tiene redes sociales o profesionales.
  • No hay referencias ni reviews al respecto en Internet.
  • En el mensaje, definen la oferta como una oportunidad única.
  • Al copiar y pegar el texto de la oferta en el buscador aparecen usuarios víctimas del mismo fraude.
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Cómo evitar caer en una estafa de falsa oferta laboral

Si hay algo que no debes perder de vista en estos casos es que los emisores de vacantes laborales ficticias (más comunmente conocidos como “estafadores“) no son quinceañeros revoltosos con ganas de molestar. Normalmente hablamos de personas experimentadas, con ciertos conocimientos informáticos, que, en numerosas ocasiones, dedican su vida y confían su fuente de ingresos a las estafas virtuales. La idea que pretendemos hacerte llegar con esto es que no eres “más tonto” ni “menos listo” por caer en las redes de un delincuentes, pues no serías el primero, y probablemente, tampoco el último.

En cualquier caso, hay algo que sí está en tu mano: aprender a detectar las características y las distintas versiones en que se presenta una oferta de empleo falsa. Y sobre todo, tener la determinación de, ante la duda, no seguir hacia delante. La mayoría de estas ofertas se realizan a través de Internet. Lo cual no quiere decir que todas las que encuentres en los medios virtuales sean fraudulentas, pero sí es cierto que muchos de las estafas que se realizan a través de la red están relacionadas con ofertas de trabajo.

Por eso, si estás buscando empleo por Internet, es conveniente que utilices canales fiables: portales de búsqueda de empleo contrastados, instituciones oficiales, redes sociales profesionales… Y por favor, rompamos con las barreras que muchas personas tienen contra el “tick” de “Acepto los términos y condiciones“. ¡¿Pero te lo has leído?! Asegúrate de que, uses el canal que uses, tenga una clara política de protección de datos personales.

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Qué debes hacer si has sido víctima de una falsa oferta de empleo

Para nuestra suerte, en el 99% de los errores que cometemos en la vida, tenemos la posibilidad de, o bien dar un paso atrás y rectificar, o bien buscar una mano amiga que nos ayude o una solución que ponga un punto y a parte en lo ocurrido. Por tanto, si te das cuenta de que has sido víctima de una estafa por la cual te han hecho llegar una oferta de trabajo falsa, no pierdas la calma, y empieza a buscar soluciones.

En primer lugar, para saber si se está haciendo uso de tus datos personales de manera fraudulenta, tendrás que vigilar con regularidad si hay información tuya circulando por Internet practicando “egosurfing”; es decir, buscando tu propio nombre en los navegadores y buscadores, bases de datos, medios online, páginas webs y otros archivos digitales​ para comprobar la cantidad de información acumulada en los mismos sobre tu persona. También puedes ayudarte de herramientas como Google Alerts y Google Me on the Web”.

Haz uso de los derechos ARCO (acceso, rectificación, cancelación y oposición), si encuentras información sobre ti que no te represente o de la que no seas dueño. Las pautas para ejercer estos derechos las ofrece la Agencia Española de Protección de Datos. Del mismo modo, si lo consideras oportuno, puedes interponer una denuncia ante la Agencia Española de Protección de Datos y/o ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE).

Por último, si la falsa oferta de empleo está publicada en el tablón de anuncios de una página web, házselo saber inmediatamente a los administradores de dicho sitio para que procedan a su eliminación. Adicionalmente, te recomendamos informar a tus contactos sobre la situación, para que estén alerta, de tal manera que si se encuentran con una oferta similar o con las mismas características, no caigan en el engaño.

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Conclusión

Solo tú eres dueño de tu propio destino, y por tanto, nadie es quien para infravalorarte como persona o profesional. Tienes el derecho, la obligación y la responsabilidad de pasar por encima de los ciberdelincuentes y de sus deplorables artimañas de engaño. Y no solo eso, ahora también tienes las claves para que nadie te tome el pelo. No eres un pez, no piques el anzuelo.

¿Qué opinas sobre las estafas de falsas ofertas de empleo? ¿Sabes de otras estafas que no hayamos tenido en cuenta y quieras compartir con nosotros? ¿Has sido víctima alguna vez? ¿Te has enfrentado alguna vez a un estafador? ¿Te has quedado con alguna duda o pregunta? Entonces te pedimos que dejes un comentario y te animes a subir tu estafa para prevenir a otros internautas.

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